El uso intensivo de pantallas en la infancia ha multiplicado los casos de fatiga visual y miopía progresiva. Sin embargo, con estrategias sencillas es posible proteger la salud ocular de los más pequeños sin renunciar a la tecnología educativa. La regla 20-20-20, los descansos activos y la iluminación adecuada son aliados que cualquier familia o centro educativo puede integrar en su día a día.

En este artículo repasamos las evidencias científicas más recientes sobre el impacto de las pantallas en el sistema visual en desarrollo, y proponemos un plan de acción práctico para cada franja de edad, desde la primera infancia hasta la preadolescencia.