Descubrimos el juego 20/20 buscando alternativas al tiempo de pantalla y se convirtió en nuestra rutina favorita de cada tarde. Mi hija lo pide ella misma antes de cenar.
Como pedagoga, siempre busco recursos que combinen rigor y diversión. Lo que me conquistó de 20/20 es que mis hijos no sienten que están haciendo un ejercicio terapéutico: para ellos es un juego, con sus retos, sus niveles y sus pequeñas celebraciones. Pero detrás hay una estructura diseñada con criterio científico que trabaja aspectos fundamentales de la salud visual.
Después de dos meses de jugar regularmente, las quejas de ojos cansados y dolor de cabeza después de las clases online prácticamente desaparecieron. El cambio fue visible incluso para su tutora en el colegio.
El formato viaje nos encanta: lo llevamos a casa de los abuelos, al coche en trayectos largos, incluso de vacaciones. Es compacto, no necesita pantalla ni pilas, y funciona igual de bien para mi hija de cinco años que para su hermano de nueve. Cada uno adapta el juego a su nivel.
Se lo he regalado ya a tres familias amigas y todas me han dado las gracias. Es de esos recursos que, una vez los conoces, no entiendes cómo no existían antes. Gracias a FOCO por cuidar la visión de nuestros pequeños desde el juego y el respeto.

