Música sugerida para acompañar esta lectura: Sintergía. Homenaje a Jacobo Grinberg en vivo, el tributo que su hija y su hermano le rindieron en directo.
Quienes me conocen bien saben que la neurociencia me fascina desde hace mucho, muchísimo tiempo. Mucho antes incluso de que la clásica película: ¿¡Y tú qué sabes!? Dentro de la madriguera (versión en castellano de la original: What the Bleep Do We Know!? Down the rabbit hole), con el inolvidable Dr. Quantum, nos empujara un poco más hacia la madriguera de la conciencia, la percepción y la física cuántica.
Por eso, no se me ocurre mejor manera de inaugurar esta nueva sección, de neuroeducación, que compartir una serie creada desde nuestro amado México, mágico y lindo, alrededor de una pregunta tan sencilla como vertiginosa:
¿La realidad está ahí fuera esperando a ser vista o nuestro cerebro participa en su construcción?
La realidad no es una fotografía terminada: se construye desde quien la observa. El primer vídeo de la citada serie parte de una paradoja irresistible: si cada cerebro construye su propia experiencia, ¿cómo es posible que coincidamos en que una mesa es una mesa, una nube es una nube y un árbol es un árbol?
Para aproximarse a la respuesta, conecta ideas del neurofisiólogo e investigador mexicano Jacobo Grinberg con las de David Bohm, destacado físico estadounidense que trabajó en la Universidad de Princeton junto a Albert Einstein, (quien dijo de él que debía ser considerado como su sucesor intelectual) y Karl Pribram, neurocirujano de la Universidad de Stanford quién descubrió como la memoria no está en un solo lugar, sino repartida por todo el órgano.
La propuesta central es que el cerebro no recibe la realidad como si fuera una cámara fotográfica: selecciona, organiza, interpreta y completa la información que le llega.
Compartimos un mundo y unas estructuras perceptivas parecidas, pero no vivimos una experiencia interior idéntica porque, entre otros motivos, influimos de forma diferente en ella.
Saberlo no basta: ¿cómo se lleva a la práctica?
El último vídeo de esta serie, publicado sólo hace unos días, da un paso más resumiendo de forma magistral conceptos habitualmente complicados de explicar.
Porque podemos repetir mil veces que «construimos nuestra realidad» y continuar interpretando la vida exactamente de la misma manera.
A partir del libro La construcción de la realidad, del Dr Jacobo Grinberg, el vídeo busca el cómo: observando de dónde nacen nuestras interpretaciones, cuestionando las descripciones automáticas, dejando de confundir lo que percibimos con todo lo que existe…
Dos vídeos a modo de muestra de una serie para mirar la mirada desde dentro. Y, probablemente, para terminar con más preguntas que respuestas, eso sí, con más consciencia, por tanto paz, hacia la inmensidad que nos rodea dentro y fuera. Suele ser esta una estupenda forma de ampliar el campo de visión para cada ser.
Antes de sumergirse en ambos vídeos advertir que es una serie donde se entrelaza neurociencia y filosofía. Nuestra participación activa en la construcción de la percepción está ampliamente respaldada; otras conexiones con la física cuántica y la teoría sintérgica de Grinberg siguen siendo hipótesis abiertas y debatidas aunque firmes merecedoras de seguir investigándose.
Invitaría a quien quiera acercarse, por tanto, con cierto pensamiento crítico a que lo haga, sobre todo, con la sana duda que despierta curiosidad hacia lo que aún está por desvelar. Llegadas a este punto me suele gustar plantear preguntas del estilo:
¿qué pensaría un ser prehistórico si le mostráramos un simple smartphone actual para ver, en riguroso directo, otra zona del planeta?
y siguiendo con esa línea temporal, ahora hacia adelante en lugar de hacia atrás: ¿que pensaríamos ahora si nos mostrarán algo que dentro de cientos de años fuera lo habitual para entonces en neurociencia?
En Cultiva la Mirada esta reflexión aterriza en algo muy concreto: nunca vemos únicamente con los ojos. Miramos también con nuestra atención, memoria, estado corporal, emociones y expectativas.Si llegamos a modificar alguna de estas variables podríamos cambiar también el estado de nuestro sistema visual, en parte o de forma global.
Cuando física, emocional y mentalmente descansamos los ojos, les estamos ayudando a activar su propia brújula con dirección, ampliamos el campo visual y ponemos en duda nuestra primera interpretación, el mundo exterior no cambia mágicamente al instante, pero sí puede cambiar nuestra manera de encontrarnos con él y, a la larga transformarnos incluso físicamente.
Y sí, esa «otra realidad» de la que hablamos, empieza justamente ahí: en la posibilidad de volver a mirar desde otro estado de consciencia.
Referencias para profundizar
- Grinberg-Zylberbaum, J. (2024). La construcción de la realidad. Debolsillo–Penguin Random House.
- Furutachi, S. y Hofer, S. B. (2026). Rethinking Predictive Processing. Annual Review of Neuroscience, 49, 471–494. Revisión reciente sobre evidencias y preguntas todavía abiertas del procesamiento predictivo.
- Botvinik-Nezer, R., Geuter, S., Lindquist, M. A. y Wager, T. D. (2025). Expectation generation and its effect on subsequent pain and visual perception. PLOS Computational Biology, 21(5), e1013053. Estudio con participantes y resonancia magnética que muestra cómo las expectativas pueden influir en la percepción visual.
- Kluger, D. S., Berther, T., Saltafossi, M., Fehring, J. y Gross, J. (2025). Beyond the buzz: Grounding interoceptive interventions in mechanisms of brain–body coupling. PLOS Biology, 23(11), e3003439. Aborda cómo los estados corporales y la respiración se relacionan con la percepción, la emoción y la memoria.
- Gohar, Z. (2025). Reflejo de una persona en un ojo humano. Unsplash. Quien observa aparece dentro de lo observado.
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